Normativa · 15 de marzo de 2026

La Directiva Ómnibus I transforma la CSRD: qué cambia en 2026 y por qué el SROI es más relevante que nunca

La Directiva Omnibus I reduce un 80% las empresas obligadas por CSRD. Por qué esto convierte al SROI en la herramienta clave de reporte de impacto social.

La Directiva Ómnibus I transforma la CSRD: qué cambia en 2026 y por qué el SROI es más relevante que nunca

La Directiva Ómnibus I: un cambio de paradigma

El 26 de febrero de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la UE la Directiva 2026/470/UE, conocida como Directiva Ómnibus I. Este paquete legislativo representa el mayor cambio normativo en materia de sostenibilidad empresarial desde la aprobación de la CSRD en 2022.

El objetivo de Ómnibus I es reducir las cargas administrativas sobre las empresas y mejorar su competitividad, sin renunciar a los objetivos del Pacto Verde Europeo.

El SROI se posiciona como herramienta clave para todas las organizaciones que quieran demostrar su impacto social.

¿Qué cambia en la CSRD?

Los cambios son sustanciales y afectan a tres dimensiones clave:

1. Umbral de empresas obligadas

La modificación más relevante: solo estarán obligadas a reportar bajo la CSRD las empresas que durante dos ejercicios consecutivos superen simultáneamente:

  • Más de 1.000 personas trabajadoras
  • Más de 450 millones de euros de volumen de negocio neto

Esto supone una reducción del 80-90% del número de empresas obligadas respecto al texto original de la CSRD.

2. Calendario de reporte

Las organizaciones obligadas deberán reportar según los requisitos de la CSRD a partir del ejercicio 2028, con datos de 2027. Esto otorga más tiempo de preparación a las empresas afectadas.

3. Simplificación de requisitos

EFRAG ha propuesto una reducción de hasta el 61% de los puntos de divulgación de las normas ESRS (Estándares Europeos de Información sobre Sostenibilidad). Se limita también la información que las empresas pueden solicitar a su cadena de valor.

Se mantiene el requisito de verificación externa de la información de sostenibilidad, aunque con un alcance más limitado. Esto cambia también la forma en que las memorias de sostenibilidad se relacionan con metodologías de medición como el SROI.

¿Qué pasa con las empresas no obligadas?

Las empresas que actualmente publican su Estado de Información No Financiera (EINF) deben seguir haciéndolo hasta que los estados miembros transpongan la Directiva. La UE recomienda el uso del estándar voluntario VSME para pymes.

¿Y la Diligencia Debida (CS3D)?

Ómnibus I también modifica la Directiva de Diligencia Debida:

  • Solo aplica a empresas con más de 5.000 empleados y 1.500M€ de facturación
  • La diligencia debida se limita al nivel 1 de la cadena de suministro (socios directos)
  • Se eliminan los planes de transición climática obligatorios
  • La transposición se retrasa a julio de 2028 y las obligaciones entran en vigor en julio de 2029

¿Por qué el SROI es ahora más importante?

Paradójicamente, la simplificación regulatoria hace que el SROI sea más relevante que nunca:

  • Para empresas obligadas: el SROI proporciona la metodología para cuantificar y monetizar el impacto social que la CSRD exige reportar por stakeholder. No basta con describir acciones; hay que demostrar resultados medibles.
  • Para empresas no obligadas: aunque la normativa les exima, el mercado no lo hace. Bancos, inversores, clientes y administraciones públicas demandan cada vez más evidencia de impacto social. El SROI ofrece un marco riguroso y verificable para demostrarlo de forma voluntaria.
  • Para todas las organizaciones: la sostenibilidad impulsa la competitividad. Como señalan los expertos, es el mercado —no solo la legislación— el que está impulsando a las empresas a trabajar en mejoras ambientales, sociales y de gobernanza.

Te lo mostramos con casos reales.

Conclusión

La Directiva Ómnibus I simplifica el marco regulatorio, pero no elimina la necesidad de medir el impacto social. El SROI, como metodología acreditada por Social Value International, se consolida como la herramienta más robusta para cuantificar el retorno social de la inversión, tanto para cumplir con la normativa como para responder a las exigencias del mercado. Anticípate con una consultoría de impacto social que traduzca la nueva exigencia en datos.

Una de las aplicaciones más claras es vincular el impacto medido a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Guía completa: qué es el SROI